Durante la Ofrenda de Amor, el individuo comienza a aprender a ser inegoísta. Aquí él tiene la oportunidad de ofrendar flores y frutas al Ser Supremo sin esperar nada a cambio. Así en su vida comienza a germinar la semilla del desapego e inegoísmo.
Al hacer su ofrenda al Ser Supremo, no es necesario traer montañas de cosas. El Ser Supremo no se fija en la cantidad, sino en el estado de su corazón y la pureza de su sinceridad. Si usted ofrece algo a cambio de algún beneficio, eso no es una ofrenda de amor. Eso es una ofrenda con condición. Hay que dar por el amor de dar.
En la India el discípulo conoce la gracia inmensa de tener la orientación de un Maestro Espiritual. Por esta razón el discípulo siempre es muy humilde y obediente para con su Maestro. Al llegar frente al Gurú siempre le saluda con gran reverencia y le ofrenda flores y frutas. Luego de esta acción se está listo para efectuar las tareas y obligaciones del día con sinceridad e inocencia. Así se progresa en forma correcta.












































































































