Swami Gurú Devanand Saraswati Ji Maharaj

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Ofrenda de Amor, Hazlo Todo Por Dios – Swami Guru Devanand

A un mahatma se le acercó un hombre ordinario y le pregunto qué debía hacer; pensaba que no podía someterse a demasiada disciplina, por lo tanto, quería saber cuál era el camino más simple en su caso.

El mahatma le respondió que podía encontrar el Absoluto corriendo simplemente sin parar, y que cuando cayera exhausto Lo encontraría. El hombre preguntó: «¿Si el Absoluto puede encontrarse corriendo, por qué no puede encontrarse simplemente sentado?», «Si», respondió, «tal vez es posible sentándose, pero la pregunta que surge es: ¿para qué te sientas? Si estás sentándote por el Absoluto, Él te encontrará; si estás corriendo por el Absoluto, Él te encontrará en esa acción. Puedes hacer cualquier cosa, en realidad no tiene importancia; el punto capital es si lo haces por el Absoluto o por algún fin material.» El mahatma continuó diciendo que la unidad con el Absoluto ya está aquí, que nadie tiene que adquirirla, pero como todos hemos olvidado nuestra unidad, sólo tenemos que abandonar nuestra ignorancia, abandonar nuestro estado de olvido, sirviéndonos de cualquier método.

Todos los diversos yogas (y hay cientos de ellos) conducen en una única dirección, pero la persona que quiere recorrer cualquiera de estos caminos tiene que decidir de una vez por todas que cualquier cosa que haga lo hace por el Absoluto, y entonces encontrará esta unión.

Si intentas hacer algo, por muy bien que lo hagas, si lo haces sólo para cumplir tus compromisos en el mundo, descubrirás que la unión que está ya ahí no se experimenta, así que lo que hay que decidir es que todo lo que uno haga, incluso cavar la tierra o cualquier otra cosa que se elija hacer, se hace por el Absoluto.

En el Bhagavad-Cita se dice que «los seres humanos deberían emprender esto a través de su propia vocación; cualquier obra que estén destinados a hacer o cualquier cosa que se encuentren ya haciendo es suficientemente buena» y éste es el camino, éste es el yoga de la unidad con el Absoluto.

La única cosa esencial es que todo debe ser hecho por el Absoluto y nada debe ser hecho para adquirir alguna cosa particular, excepto la unión con el Absoluto. Debe uno rendirse, y este sentimiento de rendición en sí mismo es la puerta de la liberación; un devoto siempre es liberado porque no se preocupa de nada excepto del Absoluto. Un devoto no se somete necesariamente a la disciplina; simplemente lleva una vida liberada.

Supongamos que un padre de familia tiene cuatro hijos; el mayor ha terminado su educación, acabado su formación, conseguido un empleo y está aportando algo de dinero para el mantenimiento general de la familia. El segundo hijo ha pasado sus exámenes, pero todavía no está haciendo ningún servicio ni tiene ningún empleo, y el tercero está todavía estudiando. El cuarto no es suficientemente mayor para ir a la escuela, así que simplemente juega y disfruta.

Si alguien quisiera saber cuál de los cuatro es el más querido por su padre, sería muy difícil de decidir; sin embargo, si uno lo intentase decidir diría que el más joven es el que obtiene más cariño. Como es el más desvalido, no contribuye en nada, ni tiene siquiera la suficiente inteligencia como para aprender nada en la escuela, y sin embargo es el más querido.

La madre lo quiere, y siempre que el padre llega a casa y se le sirve la comida, el hijo menor se sienta en su regazo y es alimentado por el padre. A veces, el niño coge uno o dos bocados de comida y la pone en la boca de su padre como respuesta a todo lo que éste está haciendo por él. Esta minúscula ofrenda de un niño proporciona al padre la mayor alegría de su vida.

Del mismo modo, el Absoluto es el padre de todo lo que existe en este universo, y no importa el que uno sea incapaz de hacer cualquier cosa, sea instruido, gane algo o no, o esté ganando para devolver la deuda: Él nos ama a todos nosotros.

Draupadi (la hija del rey Drupada en la gran obra épica india del Mahabharata) y algunos otros devotos son muy parecidos a niños; ésta es la cualidad que muestran. Los actos que realizan son aquellos que habitualmente se asocian con un criado que está totalmente dedicado a satisfacer las necesidades de su amo día y noche.

En cierta ocasión Draupadi dio a un hombre santo una pequeña pieza de tejido. Después sucedió el episodio en el que fue llevada ante el tribunal para ser desnudada por uno de los Kauravas. Esa pequeña pieza de tejido acudió en su rescate. Su sari creció y creció en longitud, hasta que quienes querían desnudarla se cansaron y desistieron. De esta manera, su honor fue salvado simplemente por una pequeña tira de tejido.

El Absoluto es muy parecido a un océano de amor a disposición de todo el mundo, pero por ignorancia los seres humanos no se dan cuenta de la disponibilidad de este océano de amor y continúan anhelando el mundo y las cosas del mundo. Si los seres humanos llegaran simplemente a conocer este océano de bienaventuranza y de amor, y si pudieran adquirir simplemente una sola gota de él, sus vidas estarían llenas de satisfacción.

Personas de todas partes de la India acuden al Ganges. Es un flujo constante, pero en ciertas ocasiones éstas personas vienen de muy lejos: se sumergen en el Ganges, recogen algo de agua en pequeños recipientes y la conservan consigo durante todo el año hasta que vuelven de nuevo. Cada vez que tienen que realizar cualquier sacrificio o un trabajo similar, utilizan un poco del agua del Ganges y sienten que están unidos y que todo está purificado para ellos, lo cual les proporciona un gran deleite.

Así pues, sólo hay que darse cuenta de que el Absoluto está en todas partes, de que Su amor está disponible para todo el mundo y sólo si uno pudiera apegarse a Él por completo, rendirse a Él, todo sería posible.

 
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