Swami Gurú Devanand Saraswati Ji Maharaj

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Sexto Discurso: YOGA DE LA CONTEMPLACIÓN

Dhyāna Yoga

Ṥribhagavān uvāca:
anāṥritaḥ karmaphalaṁ kāryaṁ karma karoti yaḥ
sa sannyāsī ca yogī ca na niragnir na cākriyaḥ

El Señor bienaventurado dijo:
1. El que cumple su deber sin desear el fruto de la acción, es un Sanyāsin y un yogui; no el que meramente se abstiene de encender el fuego sagrado y de cumplir los ritos.

yaṁ sannyāsam iti prāhur yogaṁ taṁ viddhi pāṇḍava
na hy asaṁnyastasaṅkalpo yogī bhavati kaṥcana

2. Lo que se denomina sanyāsa es a su vez yoga, ¡oh Pāndava!, pero nadie se convierte en un yogui si no renuncia antes a sankalpa[104].

ārurukṣor muner yogaṁ karma kāraṇam ucyate
yogārūḍhasya tasyaiva ṥamaḥ kāraṇam ucyate

3. Se dice que el cumplimiento de la acción es el medio practicado por el muni que aspira a realizar el yoga; y se dice que una vez establecido en el yoga el único medio del muni es la serenidad [105].

yadā hi nendriyārtheṣu na karmasv anuṣajjate
sarvasaṅkalpasannyāsī yogārūḍhas tadocyate

4. Por eso se dice que el que se ha establecido en el yoga (el yogarūdha) ha renunciado a todos los sankalpas y no está apegado a los objetos de los sentidos ni al resultado de sus propias acciones.

uddhared ātmanātmānaṁ nātmānam avasādayet
ātmaiva hy ātmano bandhur ātmaiva ripur ātmanaḥ

5. Que él (el yogarūdha) eleve su ātman por medio del ātman y no permita que el ātman se degrade; porque el ātman es en verdad el amigo y también el adversario del ātman.

bandhur ātmātmanas tasya yenātmaivātmanā jitaḥ
anātmanas tu ṥatrutve vartetātmaiva ṥatruvat

6. Para el que ha elevado su ātman por medio del ātman, es el ātman el amigo del ātman; para el que conserva su ātman degradado es éste el adversario del ātman.

jitātmanaḥ praṥāntasya paramātmā samāhitaḥ
ṥītoṣṇasukhaduḥkheṣu tathā mānāpamānayoḥ

7. Cuando el ātman ha sido elevado se alcanza el estado fijo de paz, sumergido en el ātman supremo, indiferente al calor y el frío, al placer y el dolor, al honor y el deshonor.

jñānavijñānatṛptātmā kūṭastho vijitendriyaḥ
yukto ity ucyate yogī samaloṣṭāṥmakāñcanaḥ

8. El que está satisfecho con el conocimiento y permanece inconmovible en la sabiduría, el que ha conquistado sus sentidos y lo mismo es para él un terrón de tierra, una piedra o una pieza de oro, ése es un verdadero yogui.

suhṛnmitrāryudāsīnamadhyasthadveṣyabandhuṣu
sādhuṣv api ca pāpeṣu samabuddhir viṥiṣyate

9. Es superior a todos el que contempla por igual [106] a los buenos de corazón, a los amigos y enemigos, a los neutrales, a los indiferentes, a los que odian, a los parientes, a los virtuosos[107] y a los malvados.

yogī yuñjīta satatam ātmānaṁ rahasi sthitaḥ
ekākī yatacittātmā nirāṥīr aparigrahaḥ

10. Que el yogui, unido fijamente con el ātman, permanezca en soledad, recogido, con sus pensamientos dominados y con su cuerpo libre de deseos y de codicia.

ṥucau deṥe pratiṣṭhāpya sthiram āsanam ātmanaḥ
nātyucchritaṁ nātinīcaṁ cailājinakuṥottaram

11. Debe preparar en un lugar puro un asiento firme, ni demasiado algo, ni demasiado bajo, hecho con hierba kusha, y encima una piel de venado cubierta con una tela.

tatraikāgraṁ manaḥ, kṛtvā yatacittendriyakriyaḥ
upaviṥyāsane yuñjyād yogam ātmaviṥuddhaye

12. Allí en su asiento, con manas concentrado en un solo punto, sometidos los pensamientos y los sentidos, debe practicar el yoga para purificarse.

samaṁ kāyaṥirogrivaṁ dhārayann acalaṁ sthiraḥ
saṁprekṣya nāsikāgraṁ svaṁ diṥaṥ cā navalokayan

13. Debe mantener quietos y erguidos el cuerpo, el cuello y la cabeza, con la vista fija en el extremo superior de la nariz, sin posar la mirada en ningún punto.

praṥāntātmā vigatabhīr brahmacārivrate sthitaḥ
manaḥ saṁyamya maccitto yukta āsīta matparaḥ

14. Sereno y sin temor, firme en su voto de brahmacharya, con su manas dominado, establecido en el yoga, que permanezca con su pensamiento fijo en Mí, consagrado solo a Mí.

yuñjann evaṁ sadātmānaṁ yogī niyatamānasaḥ
ṥāntiṁ nirvāṇaparamāṁ matsaṁsthām adhigacchati

15. El yogui unido siempre al ātman y con su manas dominado, alcanza la paz del nirvana supremo, porque mora en Mí.

nā tyaṥnatas tu yogo’sti na caikāntam anaṥnataḥ
na cāti svapnaṥīlasya jāgrato naiva cārjuna

16. En verdad, ¡oh Arjuna!, el yoga no es para el que come en exceso, ni para el que se abstiene de comer. Tampoco es para el que duerme demasiado, ni para el que no duerme bastante.

yuktāhāravihārasya yuktaceṣṭasya karmasu
yuktasvapnāvabodhasya yogo bhavati duḥkhahā

17. El que es sobrio en la comida y en el esparcimiento, moderado en sus actos y disciplinado en el sueño y en la vigilia, encuentra por el yoga la extinción de sus sufrimientos.

yadā viniyataṁ cittam ātmany evāvatiṣṭhate
niḥspṛhaḥ sarvakāmebhyo yukta ity ucyate tadā

18. Cuando los pensamientos son dominados y chitta[108], libre ya del deseo de los objetos, permanece fijo en el ātman, entonces se dice que se ha establecido el yoga con firmeza.

yathā dīpo nivātastho neṅgate sopamā smṛtā yogino yatacittasya yuñjato yogam ātmanaḥ

19. Lo mismo que no oscila la llama de una lámpara guardada en un lugar protegido del viento, así permanece chitta inmóvil cuando el yogui se concentra en el ātman.

yatroparamate cittaṁ niruddhaṁ yogasevayā
yatra caivātmanātmānaṁ paṥyann ātmani tuṣyati

20. Cuando por la práctica del yoga logra chitta la cesación del pensamiento, el ātman es contemplado por el ātman y el contento del ātman se manifiesta.

sukham ātyantikaṁ yat tad buddhigrāhyam atīndriyam
vetti yatra na caivā yaṁ shitaṥ calati tattvataḥ

21. Entonces viene el encuentro con esa bienaventuranza infinita percibida por buddhi más allá de los sentidos y en la que una vez establecido jamás se aparta de la Realidad.

yaṁ labdhvā cāparaṁ lābhaṁ manyate nādhikaṁ tataḥ
yasmin sthito na duḥkhena guruṇāpi vicālyate

22. Pues una vez ha obtenido lo que estima como la mayor ganancia, se establece firmemente en ESO y ya no se conmueve ni por la más cruel de las desgracias.

taṁ vidyād duḥkhasaṁyogaviyogaṁ yogasaṁjñitam
sa niṥcayena yoktavyo yogo’nirviṇṇacetasā

23. Has de saber que lo que se llama yoga es la desconexión completa con el sufrimiento; y que ese yoga debe ser practicado con determinación y sin desaliento.

saṁkalpaprabhavān kāmāṁs tyaktvā sarvān aṥeṣataḥ
manasaivendriyagrāmaṁ viniyamya samantataḥ

24. Después de abandonar sin reservas todos los deseos nacidos de sankalpa y tras disciplinar por completo los sentidos por medio de manas…

ṥanaiḥ ṥanair uparamed buddhyā dhṛtigṛhitayā
ātmasaṁsthaṁ manaḥ kṛtvā na kiñcid api cintayet

25. …deberá alcanzar por grados la quietud en buddhi y luego fijará manas en el ātman; y no pensará en ninguna cosa.

yato yato niṥcarati manaṥ cañcalam asthiram
tatas tato niyamyaitad ātmany eva vaṥaṁ nayet

26. Si por cualquier causa se muestra manas inquieto e inestable hay que sacarlo de su extravío y volverlo a la contemplación del ātman.

praṥāntamanasaṁ hy enam yoginaṁ sukham uttamam
upaiti ṥāntarajasaṁ brahmabhūtam akalmaṣam

27. La felicidad suprema está al alcance del yogui de manas pacificado, las pasiones calmadas, libre de faltas y unido a Brahman.

yujñann evaṁ sadātmānaṁ yogī vigatakalmaṣaḥ
sukhena brahmasaṁsparṥaṁ sukham aṥnute

28. Constantemente entregado a la práctica del yoga y libre de sus faltas, el yogui alcanza fácilmente el goce infinito de su unión con Brahman.

sarvabhūtastham ātmānaṁ sarvabhūtāni cātmani
īkṣate yogayuktātma sarvatra samadarṥanaḥ

29. Consagrado al yoga, realiza el ātman en todos los seres y todos los seres en el ātman. En verdad, ve lo mismo en todas partes.

yo maṁ paṥyati sarvatra sarvaṁ ca mayi paṥyati
tasyāhaṁ na praṇaṥyāmi sa ca me na praṇaṥyati

30. El que Me percibe en todas partes y todo lo percibe en Mí, no puede nunca perderme a Mí, ni él puede perderse para Mí.

sarvabhūtasthitaṁ yo māṁ bhajaty ekatvam āsthitaḥ
sarvathā vartamāno’pi sa yogī mayi vartate

31. El yogui que, establecido en la unidad, Me adora como morador de todos los seres, ese yogui, cualquiera que sea su forma de vida, mora en Mí.

ātmaupamyena sarvatra samaṁ paṥyati yo’rjuna
sukhaṁ vā yadi vā duḥkhaṁ sa yogī paramo mataḥ

32. El que en todas partes ve como suyos el placer y el dolor de todos los seres; el que en todos contempla todo por igual, ése es un yogui perfecto, ¡oh Arjuna!

Arjuna uvāca:
yo’yaṁ yogas tvayā proktaḥ sāmyena madhusūdana
etasyāhaṁ na paṥyāmi cañcalatvāt sthitiṁ sthirām

Arjuna dijo:
33. En este yoga que me enseñas, fundado en la ecuanimidad, ¡oh destructor de enemigos[109]!, no veo que sea posible estabilizarse a causa de la inquietud…

cañcalaṁ hi manaḥ kṛṣṇa pramāthi balavad dṛḍham
tasyāhaṁ nigrahaṁ manye vāyor iva suduṣkaram

34. …porque manas es, ¡oh Krishna!, inquieto, turbulento, poderoso y obstinado y yo lo considero tan difícil de dominar como el viento.

Ṥrībhagavān uvāca:
asaṁṥayaṁ mahābāho mano durnigrahaṁ calam
abhyāsena tu kaunteya vairāgyeṇa ca gṛhyate

El Señor bienaventurado dijo:
35. Sin duda, ¡oh poderosamente armado!, manas es inquieto y difícil de someter, pero mediante la práctica insistente y el desapego, ¡oh hijo de Kunti!, es posible dominarlo.

asaṁyatātmanā yogo duṣprapa iti me matiḥ
vaṥyātmanā tu yatatā ṥakyo’vāptum upāyataḥ

36. Este yoga es difícil de obtener para el que no ha realizado el ātman, pero puede ser alcanzado por quien con sumisión al ātman se esfuerza con medios adecuados.

Arjuna uvāca:
ayatiḥ ṥraddhayopeto yogāc calitamānasaḥ
aprāpya yogasaṁsiddhiṁ kām gatiṁ kṛṣṇa gacchati

Arjuna dijo:
37. Al que está lleno de fe, pero cuyo manas no dominado se desvía del yoga y fracasa en el logro de la perfección del yoga, ¿qué suerte le espera, Oh Krishna?

kaccin nobhayavibhraṣṭaṥ chinnābhram iva naṥyati
apratiṣṭho mahābāho vimūḍho brahmaṇaḥ pathi

38. Si ha fracasado en ambas cosas, ¿acaso no desaparecerá ¡oh potentemente armado[110]!, carente de apoyos y extraviado en el camino de Brahman, tal como se desvanece una nube en el aire?

etan me saṁṥayaṁ kṛṣṇa chettum arhasy aṥeṣataḥ
tvadanyaḥ saṁṥayasyāsya chettā na hy upapadyate

39. Dígnate disipar por completo esta duda mía, ¡oh Krishna!, pues nadie sino Tú es capaz de esclarecerla.

Ṥrībhagavān uvāca:
pārtha naiveha nāmutra vināṥas tasya vidyate
na hi kalyāṇakṛt kaṥcid durgatiṁ tāta gacchati

El Señor bienaventurado dijo:
40. Ni en este mundo ni en el venidero habrá destrucción para él, ¡oh Pārtha!, porque quien hace el bien, ¡oh hijo mío!, nunca cae en la desgracia.

prāpya puṇyakṛtām lokān uṣitvā ṥāṥvatīḥ samāḥ
ṥucīnāṁ ṥrīmatāṁ gehe yogabhraṣṭo’bhijāyate

41. Después de alcanzar el mundo de los que obran bien y tras morar allí durante incontables años, el que no alcanzó el yoga renace en un hogar puro y propicio.

athavā yoginām eva kule bhavati dhīmatām
etad dhi durlabhataraṁ loke janma yad īdṛsaṥm

42. O bien, renacerá en una familia de sabios yoguis; pero en verdad, tal nacimiento es muy difícil de obtener en este mundo.

tatra taṁ buddhisaṁyogam labhate paurvadehikam
yatate ca tato bhūyaḥ saṁsiddhau kurunandana

43. Allí recobrará el conocimiento del yoga adquirido en su vida anterior y se esforzará de nuevo, ¡oh alegría de los Kuru!, en alcanzar la perfección.

pūrvābhyāsena tenaiva hriyate hy avaṥo’pi saḥ
jijñāsur api yogasya ṥabdabrahmātivartate

44. En virtud de sus anteriores prácticas se sentirá impulsado de forma irresistible, y en su deseo de conocer el yoga irá más allá de los que sólo practican los ritos védicos.

prayatnād yatamānas tu yogī saṁṥuddhakilbiṣaḥzbr
anekajanmasaṁsiddhas tato yati parāṁ gatim

45. El yogui perseverante, de manas disciplinado, purificado de sus faltas y perfeccionado a través de muchos nacimientos, alcanza a la postre el fin supremo.

tapasvibhyo’dhiko yogī jñānibhyo’pi mato’dhikaḥ
karmibhyaṥ cādhiko yogī tasmād yogī bhavārjuna

46. El yogui es considerado superior al asceta [111], superior al conocedor[112] y al hombre de acción[113]. Por consiguiente, sé tú un yogui, ¡oh Arjuna!

yoginām api sarveṣāṁ madgatenāntarātmanā
ṥraddhāvān bhajate yo māṁ sa me yuktatamo mataḥ

47. Pero de todos los yoguis, aquel cuyo ātman mora en Mí y Me adora con plenitud de fe, es considerado por Mí como el mejor devoto.

OM TATSAT
Tal es el Sexto Discurso, titulado:
YOGA DE LA CONTEMPLACIÓN
(Dhyāna Yoga)

COMENTARIOS AL DISCURSO VI: YOGA DE LA CONTEMPLACIÓN

Introducción (1-4)

Como resumen del Discurso anterior se insiste ahora en que la verdadera renuncia no consiste en la mera abstención del acto, sino en abandonar todo apego a los frutos de la acción. Esto es sankalpa y el sanyāsin que lo cumple es no sólo un sanyāsin sino que se comporta como un yogui que sólo será verdadero si además no deja de practicar en todo tiempo la verdadera renuncia. Conviene observar la diferencia entre el mero sanyāsin y el yogui que practica sanyāsa. El primero desecha el deseo inmediato: abandona lo presente y lo permuta por un futuro y el segundo ha extendido su no deseo, su sankalpa, a la totalidad de su acción y vive sin deseo de hoy ni de mañana.

En el sloka 3 se denomina arurukso al que durante las primeras etapas de la práctica del yoga trabaja con la esperanza de obtener buenos resultados. También se dice que el muni, el hombre que ama su silencio interior, comprende, después de practicar el yoga durante algún tiempo, que el resultado que espera llegará indefectiblemente porque lo que debe llegar llegará. Lo que ha aprendido tal muni es que el resultado no es una adquisición de orden causal, sino que es la simple revelación del puro sí mismo, de su propio ātman. A partir de entonces el yogui es un yogārūdha, un estabilizado en el yoga, que no practica por el deseo de los frutos y no abandona ese silencio interior atemporal de aquel que nada espera ni busca. Es así como conserva sama, la calma del pensamiento necesaria para que el ātman se manifieste.

Sección I. Fundamentos de la contemplación verdadera (5-9)

La contemplación (dhyāna) es siempre contemplación del ātman y el contemplador es siempre buddhi, el conocimiento. Si el conocimiento es impuro, lo que es contemplado desde su ignorancia no es verdaderamente el ātman sino ahamkāra, su remedo, al que identifica como el ātman, un ātman degradado. La obra del yogārūdha consiste en perfeccionar su contemplación hasta que su idea del ātman, el objeto contemplado, sea idéntica al ātman real. Esto se llama elevar el atman, una obra penosa para la que el único amigo real en verdad es el ātman, el cual cuando es contemplado purifica el conocimiento por sí mismo con sus destellos.

El ātman elevado es jitātman, sin sombra de ahamkāra. Cuando el yogārūdha consigue esa contemplación pura, se dice que se sumerge en el estado fijo de paz. Mora en el ātman supremo y desde allí es indiferente a todos los pares de opuestos.

La lluvia ininterrumpida de conocimiento es fuente de i bienaventuranza para el yogui. Entonces alcanza vijñana, el estado en que buddhi permanece inconmovible en ātman. Los sentidos han sido conquistados y la unión fija con Brahman se ha cumplido. La piedra que se le muestra a tal yogui puede ser un diamante o una pieza de oro, mas para él nada tiene un valor diferente de un terrón de tierra. Lo que el hombre en vijñāna ve con su mirada fija en Brahman, es Brahman solo, que todo lo llena.

Sección II. Yoga de la contemplación (10-22)

Una vez fundamentada la contemplación verdadera, el proceso para la realización del yoga va a ser explicado.

Los primeros slokas no requieren comentario. Algunos autores ven simbolizaciones en el texto y, según ellos, explica que el yogui debe asentarse con firmeza en la región media del corazón sutil (hridaya) de la derecha del pecho y contemplar una luz brillante como la hierba al Sol de invierno. Todo ello cubierto por Shiva que preside glorioso (11).

Si el yogui permanece estabilizado en Brahman, con manas en calma y exento de temor, llegará un momento en que nada exista para él excepto Brahman y podrá decir: Nada soy; nada tengo. Ese es en su sentido superior el voto de castidad, pobreza y obediencia del brahmachārī (14-15).

¿Es posible permanecer estabilizado en ese yoga y al mismo tiempo cumplir los deberes fielmente? Porque eso es lo que el discurso aconseja; llevar una vida natural, sencilla, moderada en todo, sin abandonar el yoga interior, secreto. Y así hasta la extinción del dharma propio (16-17). Los pensamientos son inquietos, obstinados y difíciles de dominar, pero si hay consagración al ātman el deseo de los objetos se pacifica y el dominio de los pensamientos puede ser alcanzado. Libre de esos obstáculos, la conciencia (chitta), ya silenciosa, se establece en el yoga. Ese es el estado de yogārūdha, en el que hay concentración firme (dhāranā) en el objeto de contemplación (18).

El sloka siguiente sirve para confirmar el anterior. La conciencia es una chispa que ahora se ha convertido en llama, y el viento son los pensamientos empujados por el deseo. Sólo la inmovilidad de la llama (concentración firme) hace posible la consumación contemplativa (19).

Es muy probable que este sloka lo tuviera presente Patañjali al escribir el primero de sus aforismos sobre el yoga: Yoga-chitta-vritti-nirodha. Los pensamientos son las olas (vritti) que cuando cesan (nirodha) por la práctica del yoga, permiten que la conciencia (chitta), libre de contenidos, ya el ātman, se contemple a sí misma. El sloka dice: el ātman es contemplado por el ātman. Entonces, la felicidad del ātman es percibida. Algo se puede agregar a esto: nirodha no es aquí represión, como podría interpretarse, sino supresión, una cesación que se produce de manera natural, casi espontánea, cuando el deseo de los objetos no perturba ya (20). Lo que ahora se descubre es el estado mencionado antes (en VI, 8).

Buddhi, libre ya de la acción de los sentidos, realiza la unión completa e inconmovible con el ātman. Eso es vijñana: el conocimiento, purificado por la insistente contemplación de los destellos del ātman, es uno con el ātman. Se dice que la bienaventuranza infinita del ātman inunda entonces al yogui (21-22).

Sección III. Medios para la contemplación (23-36)

La felicidad es la naturaleza propia constitutiva del hombre, y el yoga no es otra cosa que una práctica por la que se logra la desconexión con el dolor al que el hombre está unido. La obra a realizar con determinación y sin desaliento es el abandono de todo apego (24), que es causa del dolor. Hay que alcanzar poco a poco la quietud de buddhi (samabuddhi) y luego concentrarse en el ātman (25). Si manas se extravía en el propósito hay que devolver todo con paciente suavidad a la contemplación (26). La felicidad suprema está entonces al alcance más o menos inmediato del yogui (27-28).

Se explica ahora que el yogui perfecto es aquel que percibe la unidad y sólo la unidad en todo: el ātman es el ser real de todo lo creado y todos los seres están en el ātman (29). Brahman es percibido de manera sutil, y su omnipenetrabilidad es descubierta por doquier. El yogui sabe que su ser verdadero es Brahman, su compañero eterno e inseparable (30). El yogui se ha establecido en la unidad y ya mora en Brahman tal como Brahman mora en todos los seres. Por eso el yogui es morador universal en todo (31). El placer y el dolor de todos los seres son su placer y su dolor (32).

La pregunta de Arjuna: ¿Es posible dominar la inquietud de manas? expone un problema esencial para todo aprendiz de yogui. Es cierto que manas es tan difícil de dominar como el viento, a quien el pensamiento suele aventajar en violencia y rapidez (33-34).

La respuesta es: manas es inquieto pero se sosiega con la práctica, el desapego (sankalpa) y la consagración al ātman (35-36). Esto significa que el yogui debe practicar el desapego, o que en definitiva, si bien se piensa, todo es cuestión esencial de discernimiento. Cuando el yogui comprende la verdad de aquello que el Señor de la Gītā repite incansable: Nada soy, nada tengo, el apego termina, debe terminar si la exclamación es verdadera, porque ¿qué apegos hay para el que nada es? Entonces sankalpa es conquistado y la práctica de la supresión del pensamiento es un fácil aprendizaje no de violencia sobre el pensamiento, sino de lógica del pensamiento consigo mismo. El yogui libre de apegos comprende al fin que todo es realmente Brahman y su única obra consistirá en consagrarse a la tarea de elevar el ātman hasta que la idea que él tiene sea idéntica al ātman real.

Sección IV. La suerte que espera al yogui que no alcanza la perfección (37-47)

Poco comentario necesitan estos últimos slokas del Discurso. Hay que señalar la afirmación de que los esfuerzos realizados jamás se perderán, puesto que la perfección es el fin obligado como cumplimiento del dharma propio. A la postre es seguro que el morador eterno de cada uno será realizado.

Como despedida, en el último sloka afirma el señor que los mejores devotos —debe entenderse: los que más próximos están a la realización— son aquellos que practican el yoga de contemplación (dhyāna yoga), concentrados en el ātman con fe y adoración verdadera. Tales yoguis —dice — moran en el ātman, además de que el ātman mora en ellos.

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