Sri Shankara en Varanasi
Sri Shankara llegó a Varanasi, se sumergió en el sagrado Ganges, ofreció sus oraciones en el santuario de Sri Vishwanatha y se quedó en la ciudad por algún tiempo. Así como las piezas hechas de hierro son atraídas por un poderoso imán, aquellos que estaban lo suficientemente maduros para comprender las enseñanzas sutiles de los Vedas se dirigieron hacia Sri Shankara en Varanasi. De estos, el primer discípulo de Sri Shankara fue un ilustre joven brahmachari que fue nombrado Sanandana durante la iniciación de Sannyasa.
Un día, cuando Shankara iba con sus discípulos al Ganges para la ablución del mediodía, notó que un extraño se les acercaba acompañado por cuatro perros. Shankara y sus discípulos le pidieron que se mantuviera fuera de su camino. Pero el cazador planteo un problema – el marginado respondió así: ‘Este cuerpo tiene su origen en el mismo alimento material y realiza las mismas funciones en el caso de un brahmana o de un marginado. Si la cuestión está dirigida al Atman, la conciencia que todo lo atestigua, el Atman es el mismo en todo lo que no es afectado por cualquier cosa que pertenezca al cuerpo. ¿Cómo surgen diferencias del tipo: “Esto es un Brahmana, esto es un chandala” en la experiencia no dual? ¿Es cambiado el sol en lo más mínimo cuando el mismo es reflejado en una olla que contiene licor o en el sagrado rio Ganges? ¿Es el Akasha (espacio) en una olla de oro diferente del de la olla de barro? El uno universal, el espíritu inmaculado, está brillando igual en todos los cuerpos, “¿no es esta la verdad?”
Sri Shankara fue golpeado con el Atman Gnana (conocimiento del atman) del Chandala (casta Hindu más baja) y exclamó que una persona que ve el mundo solo como Atman y cuya mente está firmemente establecida en esa convicción es digna de adoración independientemente de si es un brahmana o un marginado (Chandala) de nacimiento. Admitió: “Estoy seguro de que la conciencia pura brilla tanto en Mahavishnu como en las moscas. Todo fenómeno objetivo es falso, “el que alguna vez se establece en esta conciencia es mi Gurú y es digno de respeto, aunque sea un marginado de nacimiento. Todos los objetos presentados a la conciencia son falsos e irreales, lo que es inherente a todo esto es sólo la conciencia pura, y esa conciencia pura es el “Yo”. Para mí, un hombre establecido en tal conciencia es realmente un Gurú “.
– Esto, Sri Shankara lo transmitió a través de su composición llamada Manisha Panchakam, aquí exponemos algunos de los versos más destacables –
Shankara apenas había terminado de hablar cuando el extraño Chandala se desvaneció y en su lugar aparecieron el Señor Shiva y los cuatro Vedas. Movido por la alegría, el asombro y la devoción, Shankara recito en alabanza al Señor Shiva, el Ashtamurti:
“Soy el sirviente cuando soy consciente de mí mismo como el cuerpo. Soy parte tuya cuando el conocimiento del Jiva (el ser personificado) nace en mí y cuando la conciencia del Atman se establece, en ese momento, me reconozco como uno contigo. Tales son las enseñanzas de las escrituras.
Al realizar esto, todo el embotamiento de la ignorancia tanto dentro como fuera se erradica; para contener lo que no tiene receptáculo; para lustrar lo que no puede ser pulido; para buscar lo que no se encuentra en la mente; ¡para alcanzar aquello por lo que todos los monjes renunciantes hacen arduos esfuerzos en soledad, “a ese Ser, esencia de todos los Sastras (texto espiritual), mis saludos!
Los Sastras no sirven de nada a menos que estén acompañados por la Gracia del Gurú; la gracia es inútil a menos que haga posible el despertar, sin embargo, el despertar no tiene propósito a menos que proporcione el conocimiento de la Verdad Suprema. ¡A esa Verdad Suprema que no es diferente de mí y que llena el entendimiento con un éxtasis maravilloso, mis saludos!
A ese gran Sannyasin que saludó de esa sublime manera y con lágrimas de devoción en sus ojos, el Dios Shiva le dijo:
“Te has dado cuenta de Mi verdadero ser. Mis bendiciones descansan sobre ti y Vyasa por igual. Vyasa editó los Vedas. Él compuso los Brahma Sutras (aforismos sobre Brahman). Tú tienes una real comprensión del significado de los Vedas, por eso, debes escribir un comentario sobre los Brahma Sutras, a través del cual las falsas teorías deberán ser refutadas, tanto por medio del uso de la razón como a través de las escrituras.
El comentario que vas a producir recibirá elogios de seres exaltados como Indra. Tienes que difundir el conocimiento de la verdad en el mundo y designa a discípulos competentes como los guardianes del camino védico en diferentes partes del país (India). Una vez que hayas logrado todo esto, regresa a Mi estado con la satisfacción de haber cumplido tu misión. “Después de haberle encomendado esta tarea a Shankara, el Señor Shiva desapareció.
Shri Shankara comienza su incomparable obra
Emocionado luego de haber vivido tales experiencias, Shankara puso su mente en la tarea que tenía por delante. Abandonó a Kashi (Varanasi) con alegría después de sumergirse en todas las aguas santas de dicho lugar y sus alrededores, comenzó su viaje a Badrinath que, según Shankara, era el lugar más propicio para llevar a cabo la misión encomendada por el señor Shiva. Llegando a Badrinath, sostuvo discusiones con los sabios que se encontraban allí y luego, escribió en su duodécimo año su comentario más profundo sobre los Vedanta Sutras de Vyasa.
Fue durante su estancia en Badrinath y Varanasi que escribió sus comentarios sobre el Gita, los Upanishads y Brahma Sutras; dichos textos son las autoridades de los Vedanta Sastras y se les conoce como Prasthanatraya. Los Bhashyas (comentarios) de Shankara son obras monumentales que cubren la importancia de las enseñanzas védicas, las cuales se complementaron con el razonamiento claro y la exposición lúcida de Shankara. El sistema del Vedanta, que Shankara propuso a través de estas obras, es lo que se conoce como Advaita o No dualismo. Después de esto, Sri Shankara regresó a Varanasi, donde los alumnos se reunieron a su alrededor para aprender sus exposiciónes sobre Vedanta. En Varanasi, el gran Acharya rodeado por Sanandana y otros discípulos brillaban como el disco del sol en medio de sus brillantes rayos. Shankara también escribió comentarios sobre el Sanatsujatiya, Nrisimhatapani, Vishnu Sahasranama y Lalitha Trishathi.
En Kashi, Shankara comenzó su siguiente tarea, a saber, propagar sus doctrinas según lo establecido en sus Prasthanathraya Bhashyas. Enseñó a su discípulo Sanandana los comentarios en profundidad. La devoción de Sanandana para estudiar, la austeridad con la que vivía y su capacidad para comprender las sutilezas de la filosofía lo llevaron a Shankara, y al mismo tiempo generaron celos en los demás. Sri Shankara decidió recalcarle al mundo, la devoción ejemplar de Sanandana hacia su Gurú, y así, un día llamó a Sanandana que se encontraba en la otra orilla del río Ganges (en ese lugar el río tenía una gran profundidad y una fuerte corriente) para que viniera de inmediato. Mientras Sanandana caminaba por las sagradas aguas del Ganges hacia su maestro, una flor de loto brotaba dondequiera que apoyaba sus pies. Para asombro de los demás, llegó a salvo donde su maestro y a partir de ese momento, Shankara lo llamó Padmapada (pies de loto).
Las refutaciones de Shankara de otras filosofías
Los Pashupatas (una de las primeras sectas hindúes que adoraron al Dios Shiva como la deidad suprema) cuya doctrina era que Ishwara (el uno, la entidad no dual, el absoluto) y Jiva (el ser personalizado) eran distintos y en el momento de Moksha (Samadhi, liberación, estado sin cambios, el estado sin estado), las cualidades de Ishwara se transfieren o activan en el Jiva, desafiaron a Shankara a refutar su doctrina. Shankara, con la ayuda de las escrituras y citando las interpretaciones adecuadas de estas últimas contradijo la doctrina de los Pashupatas aduciendo que Moksha, si es considerada un evento en el tiempo, debe tener un fin como cualquier otro evento en el tiempo.
También argumentó: “Si las cualidades inherentes de Ishwara deben ir hacia el Jiva, las cualidades por sí solas no pueden ser alojadas en este último (el Jiva)”. Ya que, si decimos que todas las cualidades entran en el Jiva, quiere decir entonces que el señor Pashupati (encarnación del Dios Shiva) se ha convertido en la ignorante alma individual”. Con argumentos tan poderosos como los que acabamos de señalar, el orgullo de los Pashupatas fue refrenado.
Por consiguiente, el gran maestro era un terror para los adversos y un objeto de adoración para otros. Sus comentarios sobre el Prasthanatraya restauraron entre las masas, el verdadero conocimiento del Atman, la fuerza omnipresente, según lo declarado por los Upanishads. Madhaviya Shankara Vijayam (Shankara y el recorrido de la conquista según Madhava) retrata bellamente la batalla en la que Shankara luchó a través de sus comentarios contra los falsos argumentos y teorías que fueron tanto desenfrenados como ampliamente diferentes, dispersando los verdaderos y unificados conceptos recogidos en los Vedas y en los Upanishads – el (significado de) Atman estaba a punto de ser aplastado por los budistas y su política nihilista. Sin embargo, Kanada, el fundador del Nyaya Vaiseshika (sistema ortodoxo antiguo [védico] de filosofía hindú), estableció la existencia del Atman, como una entidad definida con el poder o la capacidad de conocer y de desear. Kumarila Bhatta, la fundadora de la filosofía del ritualismo védico le mostró al hombre la vía para llegar a su destino, pero lo convirtió en un esclavo de este (ritualismo védico).
Los Sankhyas (una de las 6 escuela ‘astika’ de filosofía hindú), expusieron la doctrina de la naturaleza inferior y superior del Ser Supremo, a saber, Prakriti y Purusha. Los Patanjalas (filosofía hindú que se basa en las enseñanzas de Patanjali) basaron sus enseñanzas en el control de los Prana. Los materialistas Charvakas (antigua escuela hindú del materialismo que rechazaban los Vedas) no percibieron en absoluto al Atman y lo atribuyeron todo a los Pancha Maha Bhutas (cinco grandes elementos). Fue solo Sri Shankara quien elevó al Atman de una posición miserable (entidad individual diferente del absoluto) al estado del Ser Supremo a través de su doctrina, la cual explica la igualdad entre el alma y el Ser Supremo. La doctrina de Shankara desató grandes controversias, sin embargo, tales críticas y controversias solo ayudaron a destacar la excelencia de los comentarios que realizó.
El encuentro con Bhagavan Vyasa
Los Bhashyas (comentarios) de Shankara fueron sometidos a severas pruebas, no solo por los maestros de varias escuelas de pensamiento sino también por el mismo sabio Vyasa. Un día, cuando Shankara a orillas del Ganges había casi terminado la clase del día que él impartía sus alumnos, apareció un viejo Brahmana. Cuando se le dijo que Shankara había establecido una doctrina del no dualismo a través de sus comentarios sobre los Brahma Sutras, el antiguo Brahmana buscó la explicación de Shankara sobre los diversos Sutras y entró en un largo debate que se prolongó durante varios días.
Después de ocho días, a Padmapada (uno de los discípulos de Shankara) se le ocurrió que el Brahmana no era otro que Vyasa, la encarnación misma del Señor Vishnu y se lo reveló a Sri Shankara. Shankara se postró ante él y oró por una opinión sincera sobre los Bhashyas (comentarios). Sri Vyasa, satisfecho con la petición, declaró que sólo Shankara ha conocido el verdadero significado de sus sutras. Sri Vyasa entonces, bendijo a Sri Shankara para que, con la ayuda de los comentarios de los Vedanta Sutras y demás textos védicos, pudiera refutar todas las doctrinas contrarias a estos y, por lo tanto, ser reconocido en el mundo.
Con palabras de alegría, Vyasa se levantó para partir. Shankara dijo: “No tengo nada más que hacer. He completado los comentarios, los he expuesto y he refutado todas las doctrinas hostiles “, y luego expresó su deseo de deshacerse de su constitución física. El sabio Vyasa dijo: “¡No! No debes terminar tu vida ahora. Hay muchos hombres eruditos, líderes de escuelas de pensamientos hostiles y tendrás que derrotarlos, ya que de lo contrario, el infante que aspira a la libertad espiritual que ha nacido de ti (la liberación que se adquiere a través del Advaita Vedanta, enseñado por Shankara), perecerá prematuramente.
La intensidad de alegría que sentí al leer tu comentario, me ha motivado a darte mi bendición. El creador te había dado solo ocho años de vida. La satisfacción que le proporcionaste a Agastya y a otros sabios por el conocimiento que habías adquirido, hizo que tu vida ganara una extensión de ocho años. ¡Ahora yo te bendigo para que vivas otros dieciséis años, por la gracia del Dios Shiva!. Tus comentarios brillarán hasta el fin de los tiempos”. Shankara se postró ante el sabio Vyasa, quien se marchó dejando un aroma de santidad en el ambiente.






















































































































