Sri Shankara y Kumarila Bhatta
Después de que Vyasa se fue, Shankara comenzó una conquista espiritual en toda la tierra de Bharat. Comenzando su viaje, Shankara decidió ir a Prayag con el fin de ganarse a Kumarila, el firme defensor de la interpretación ritualista de los Vedas. Habiendo Shankara llegado a Prayag, se enteró que Kumarila estaba a punto de lanzarse al fuego, como un acto de expiación por haber traicionado a su maestro de quien había aprendido los principios del budismo. Sri Shankara corrió al lugar donde estaba Kumarila; cuando llegó, lo encontró parado en el horno de fuego.
Kumarila reconoció a Shankara, le narró su trabajo contra los budistas, le dijo a Shankara que él estaba al corriente de los Bhashyas (comentarios) que Sri Shankara había realizado y le expuso su deseo de escribir un Vartika (tratado explicativo) sobre sus Bhashyas. Sin embargo, Kumarila le explicó que no estaba en condiciones de romper su voto de expiación y, por lo tanto, no podía emprender el trabajo del Vartika. Además, expresó su convicción de que Sri Shankara nació para proteger la doctrina del Advaita y de cómo se había liberado de sus pecados con el simple hecho de haber visto a Sri Shankara.
Shankara respondió así: “Te reconozco como una encarnación de Skanda, el hijo de Shiva. El pecado nunca puede afectarte. Puedo salvarle extinguiendo el fuego y de esta manera, usted podrá escribir el Vartika sobre mis Bhashyas. Kumarila, que era un firme partidario de la conducta correcta, declinó muy educadamente la oferta de ser salvado y solicitó su iniciación en el Brahma Vidya (en los Puranas, Brahmavidya se divide en dos ramas, la primera se ocupa de los mantras védicos y se llama ‘Para Vidya’ o conocimiento anterior, y la última se refiere al estudio de los upanishads y se llama ‘Apara Vidya’ o conocimiento posterior. Tanto para como apara vidya constituyen Brahma Vidya.).
Añadió que, si Shankara podía derrotar a Mandana Mishra, cuyo nombre real era Vishwaroopa, el cual era muy famoso y conocido como el gran exponente de la interpretación ritual de los Vedas, despejaría todos los obstáculos en la misión que Shankara había emprendido. Sri Shankara podría entonces convertir a Mandana en su propio discípulo para que así este último, escribiera el Vartika sobre sus Bhashyas.
Luego, Shankara impartió a Kumarila el conocimiento del Brahman y Kumarila al escuchar el Upadesham de Shankara se dio cuenta de su unidad con Brahman, disipando su sentido de individualidad. Mas tarde, Shankara se dirigió al lugar donde se encontraba Mandana, una región llamada Mahishmati, en el actual Bihar.
El debate de Shankara con Mandana
Shankara entró en la casa de Mandana y lo vio limpiando los pies sagrados de los sabios Vyasa y Jaimini, a quienes Mandana pudo llevar allí debido a la penitencia que había realizado, con el objetivo de llevar a cabo una ceremonia realizada por él según los Sastras (textos sagrados que liberan a uno del sufrimiento). Mandana, a quien no le gustaba el Sannyasa (completa renuncia), entró en un violento y prolijo duelo con Shankara. Los sabios pacificaron a Mandana quien luego acogió el desafío de Sri Shankara, junto con la condición de que el perdedor del debate se convertiría en el discípulo del vencedor.
Mandana fijó al día siguiente para el debate y pidió a Jaimini y a Vyasa que fueran los jueces. Pero estos últimos dijeron que la esposa de Mandana, Ubhaya Bharati, aceptada como una encarnación de la diosa Saraswati, debia ser la jueza del mismo. Al día siguiente, Sri Shankara inició el debate, anunciando su propuesta de la unidad de toda la existencia de la siguiente manera:
“Brahman, la Existencia-Consciencia-Bienaventurada (Sat-chit-ananda) absoluta, es la única Verdad última. Es Él quien aparece como el mundo entero debido a la ignorancia, tal como una concha (molusco bivalvo) de color plateado. Cuando la ilusión se disipa, la plata se disuelve en el sustrato, la concha. De manera similar, cuando se borra la ignorancia, el mundo entero se disuelve en su sustrato Brahman, que es lo mismo que el Atman. Este es el conocimiento supremo, como también Moksha (liberación de nacimientos y muertes); y los Upanishads son la autoridad para esta proposición “.
Mandana hizo su propuesta, enfatizando así los principios de su fe: “La parte no Vedántica del Veda que trata los efectos producidos por el Karma es la autoridad real; solo las acciones (Karma) constituyen los pasos que conducen a Moksha y los seres encarnados tienen que realizar acciones hasta el final de sus vidas “.
Ubhaya Bharati puso una guirnalda de flores en el cuello de los dos participantes, declarando que la persona cuya guirnalda se marchitase primero se consideraría derrotada. El debate se prolongó durante varios días. Ubhaya Bharati aceptó que los argumentos convincentes de Shankara habían superado los argumentos de Mandana y dio su veredicto, sometiendo a Mandana a la derrota. La corona de flores en el cuello de Mandana se había desvanecido. Mandana adoptó Sannyasa de acuerdo con lo prometido. Ubhaya Bharati le dio Bhiksha (dádiva) tanto a Sri Shankara como a Mandana, indicando que su esposo ahora era un Sannyasin.
Mandana, sin embargo, todavía tenía algunas preguntas con respecto a los aforismos de Jaimini (discípulo de Vyasa) y su relación con la Verdad Absoluta, según lo propuesto por Sri Shankara. Cuando Sri Shankara aclaró, Mandana se postró y dijo: “Usted es la naturaleza de la conciencia pura, incluso, has asumido ese cuerpo humano por el bien de los hombres ignorantes. Has salvado a todos con una sola declaración, Tat Tvam Así (Tu eres aquello), y describiste el alma indicada en los Upanishads (la joya de los Vedas), como indestructible, el uno sin segundo. Luego, Mandana se rindió a los pies de Sri Shankara.
El debate con Ubhaya Bharati
Ubhaya Bharati también elogió a Sri Shankara, pero luego agregó: “No puede reclamar un triunfo completo sobre mi esposo hasta que yo, su mejor mitad, haya sido derrotada por usted”. Aunque usted es una encarnación de la divinidad, tengo el deseo de debatir con usted “.
Ubhaya Bharati convenció a Sri Shankara para que aceptara el debate. Durante diecisiete días continuó el prolongado debate entre ambos. Ubhaya Bharati descubrió que Sri Shankara era invencible en la tradición védica, las filosofías y otros Sastras, así que se le ocurrió preguntarle sobre Kama Sastra, la ciencia y el arte del amor entre los sexos, sabiendo que Sri Shankara era célibe desde la infancia. Cuando dicho tema surgió, Sri Shankara aceptó el desafío, pero solicitó un mes para reanudar las discusiones.
Sri Shankara y sus discípulos, todos maestros de los poderes yóguicos, viajaron por los cielos y localizaron un cadáver, el cual pertenecía al rey Amaruka. Sri Shankara discutió con sus discípulos acerca de la posibilidad de entrar al cuerpo del Rey para estudiar los efectos de las fuerzas del amor al permanecer como testigo, y luego volver a entrar en su cuerpo, el cual sería protegido por sus discípulos durante ese tiempo.
Padmapada dio su pleno consentimiento, pero citó el antecedente del Yogi Matsyendra ya que dicha experiencia podía tornarse en un obstáculo. Sri Shankara presentó sus argumentos de una manera excelente: “En el caso de alguien que se haya dado cuenta de que el Si-mismo es, sin todo tipo de roce y que, sin relacionarse en lo absoluto, es el eterno espíritu que se mantiene puro, en este caso, los mandamientos y prohibiciones de los Sastras (escrituras sagradas) no tienen aplicación. Todas las frutas son inexistentes para aquel que ha realizado que el mundo es una mera apariencia. Un verdadero conocedor está libre de cualquier sentido del bien y del mal. Así que incluso si me entrego al disfrute del amor sexual, de ello no resultará el mal. Sin embargo, para que el mundo no se deje engañar por las acciones de un Sannyasin como yo, obtendré la experiencia de la vida sexual a través del cuerpo muerto de Amaruka, que voy a avivar al identificarme temporalmente con el mismo “.
Luego, Shankara entró al cuerpo de Amaruka usando sus poderes yóguicos, y vivió en el palacio realizando una administración justa y capaz del mismo mientras que recopilaba el conocimiento del amor sexual. Tanto había cambiado el rey, que los ministros de Amaruka concluyeron que la manera notablemente superior de actuar del mismo se debía a que alguna alma noble había entrado en el cuerpo de este último. Para evitar que esta alma saliera del cuerpo, ordenaron que todos los cadáveres abandonados del reino fueran quemados. El fin del período estipulado fue recordado por sus discípulos que vinieron como músicos al palacio. Sri Shankara retiró su cuerpo sutil del cuerpo del Rey.
Sin embargo, cuando Sri Shankara volvió a entrar en su cuerpo, los emisarios del rey que lo habían encontrado sin vigilancia ya lo habían incendiado. Sri Shankara recitó inmediatamente un himno dirigido a Lakshmi Narasimha (Lakshmi Narasimha Karavalamba Stotram). Por la gracia de Narasimha, el fuego se extinguió y Sri Shankara emergió de la cueva.
Viajó a la casa de Mandana a través de los cielos, fue recibido con reverencia por Mandana y con éxtasis por Ubhaya Bharati, quienes le ofrecieron un trono como asiento. Ubhaya Bharati se dirigió a él de esta manera: “Tú eres ese Sadashiva (Dios Shiva) que es el señor de Brahma, de todos los Devas, de los demás seres y también, el maestro de todos los Vidyas (conocimiento). Te tomaste todas las molestias para dominar la ciencia del amor sexual solo para atenerte a los caminos del mundo. Que nos hayamos encontrado con la derrota en tus manos no es una vergüenza para nosotros, así como la luna y las estrellas no se desprestigian cuando el sol suprime su luz. Ahora debo regresar a mi morada celestial.
“Permíteme”, respondió Sri Shankara: “Sé que eres Saraswati, la consorte de Brahma y la hermana de Shiva, y que eres de la naturaleza de la conciencia pura. En el futuro, instituiré templos de adoración para ti en Rishyasringagiri (Sringeri) y otros lugares. Te ruego que te manifiestes en todos esos templos para que recibas la adoración de los devotos y le otorgues tus bendiciones”.
Estando de acuerdo con la petición de Shankara, ella desapareció del mundo físico. Mandana se convirtió en un seguidor de Shankara, extinguido todos los deseos y ambiciones mundanas. Shankara le impartió el Mahavakya “Tat tvam asi” [la esencia de los upanishad] y le dio el nombre de Sureshwara. Shankara, habiendo de esta manera traído al célebre Mandana a su círculo de discípulos, continuo una vez más con su misión.
La petición del Kapalika
Un Kapalika (secta hindú radical que predicaba el sacrificio de animales y humanos) y observador del Tantra (prácticas y rituales esotéricos que forman parte de las tradición hindú y budista), realizó austeridades con el fin de obtener una bendición de Shiva, lo que le permitiría llegar a Kailasa (templo dedicado a Shiva) con su cuerpo humano. El Señor Shiva había declarado que su deseo se cumpliría siempre y cuando él realizara un sacrificio, ofrendando en fuego la cabeza de un Rey o de una persona omnisciente.
El Kapalika se acercó a Shankara, le narró su ambición y le dijo: «Eres un hombre de renuncia, sin apego al cuerpo; vives sólo por el bien de los demás. Sabios como Dadhichi (Sabio conocido principalmente por sacrificar su vida para que los Devas, o seres celestiales benevolentes, pudieran crear el arma llamada “vajra” usando sus huesos), con mucho gusto les dieron a otros su cuerpo físico, el cual en sí mismo no es permanente. Sé lo suficientemente amable como para darme tu cabeza”. Así imploraba el Kapalika postrando su cabeza.
Sri Shankara, lleno de misericordia por el suplicante dijo: “Con mucho gusto te daré mi cabeza. Este cuerpo es perecedero. Si perece por el bien de alguien más, ¿qué mayor gloria puede haber? Sin embargo, debes quitarme la cabeza en absoluto secreto, cuando mis discípulos estén lejos me sentaré en un lugar solitario para que me la puedas quitar sin ningún problema”.
En consecuencia, el Kapalika llegó a la hora establecida y Sri Shankara se sentó en intensa meditación, listo para sacrificar su cuerpo. Madhava Vidyaranya resalta usando excelentes versos, la imagen del sabio Shankara en este momento.
‘Sri Shankara replegó sus sentidos en la mente y la mente en el alma. Con el cuello y la espalda firmes, las palmas de las manos apoyadas en posición supina sobre las rodillas, el rostro calmado, los ojos entreabiertos y fijos como si estuviera mirando la punta de la nariz, ahí sentado, en el estado de Dicha Suprema, se encontraba completamente ajeno a su entorno.’
Justo cuando el Kapalika se acercaba al Acharya con su espada levantada, todo el complot apareció en la mente de Padmapada, gracias a su profunda meditación. Toda la personalidad de Padmapada se encendió como una masa ardiente de fuego. Había alcanzado a Siddhi (perfección, poderes yóguicos) a través del mantra Narasimha (4to avatar de Vishnu. En esta forma, Vishnu tenía el cuerpo de un hombre y la cabeza de un León, simbolizando una gran fuerza).
La conciencia de Narasimha se apoderó de él y se convirtió en una encarnación de la ferocidad, saltó al cielo, bajó donde estaba Shankara, agarró al Kapalika y le abrió el pecho con las uñas como lo hizo Narasimha con Hiranyakashipu (un rey que mato un devoto de Vishnu). Los otros discípulos, al oír el sonido y la conmoción, corrieron al lugar encontrando al Acharya en Samadhi y al cadáver del Kapalika que yacía cerca de este. Con el aspecto de Narasimha en la forma de Padmapada aun rugiendo, Sri Shankara salió de Samadhi y vio ante él al formidable Narasimha.
Para pacificar el mismo, Sri Shankara cantó himnos devocionales, – Sri Shankara también mencionó que el Kapalika había sido, de hecho, agraciado con la libertad de los renacimientos al morir a manos del Señor Vishnu -. Padmapada fue, de este modo, devuelto a su estado normal desde la ‘super consciencia’ de Narasimha. Así, Sri Shankara una vez más había puesto en manifiesto la austera devoción de Padmapada y también había creado indirectamente las circunstancias para que se llevara a cabo la voluntad del Kapalika.



























































































































