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Shankara, Biografía – Parte 5

La Vision de Gaudapada

De regreso a Kashi y sentado a orillas del Ganges, el Acharya tuvo una visión de Gaudapada. El Acharya se postró ante él con gran entusiasmo. Gaudapada le habló al Acharya sobre lo mucho que apreciaba los logros que este había alcanzado, haciendo uso de palabras y sonrisas que resplandecían incluso mucho más que la influencia reconfortante de la luz de la luna.

Shankara respondió con gran humildad y emoción y leyó en voz alta sus comentarios sobre la Mandukya Upanishad y la Karika Upanishad para que Gaudapada los escuchara. Muy complacido, el sabio que se había liberado de la muerte y de los deseos, Gaudapada, desapareció después de bendecir al Acharya.

Ascendiendo al trono de Omnisciencia (Sarvajna Peetham) en Cachemira

El Acharya se enteró que había un templo con cuatro puertas que se había dedicado a la Diosa Sharada (Saraswati) en la región de Cachemira. El templo era famoso por su “Trono de Omnisciencia (Sarvajna Peetham)”, lo que significa que solo un omnisciente podía sentarse en ese trono. Los eruditos de las direcciones occidental, oriental y septentrional habían abierto en el pasado las tres entradas respectivas, pero hasta entonces no había habido ningún hombre erudito proveniente del sur lo suficientemente elevado como para abrir la puerta correspondiente y sentarse en el trono.

Sri Shankara, que provenía del sur, sintió que había sido divinamente decretado que él debía intentar ascender al Sarvajna Peetham. Entonces, el Acharya partió hacia el Templo Sharada que se encuentra en Cachemira. La gente saludó a Sri Shankara con entusiasmo y recibieron su llegada con alegría. Shankara era considerado como un león que gobernaba sobre el bosque del Advaita.

El Acharya se acercaba a la entrada sur del templo cuando de inmediato, un grupo de polémicos lo detuvo. Los seguidores de la escuela Nyaya (es una de las seis escuelas ortodoxas (astika) de la filosofía hindú que se enfoca en la lógica) de la cual Kanada (filósofo y científico hindú) era su mayor representante, los sankhyas (es una de las seis escuelas ortodoxas (astika) de la filosofía hindú que se centraliza en el Yoga), los budistas, los jainistas de Digambara (una de las dos principales escuelas del Jainismo) y los seguidores de Jaimini (fue un antiguo erudito hindú que fundó una de las escuelas ortodoxas (astika) de filosofía hindú llamada Mimansa la cual da gran importancia a los rituales) pusieron al Acharya a prueba basándose en sus propios sistemas filosóficos.

Las respuestas del Acharya convencieron a todos y cada uno de los eruditos presentes de que el Acharya era competente en todas las filosofías, por lo que le abrieron el paso hacia la puerta del sur.

Sosteniendo la mano de Padmapada, el Acharya estaba a punto de ascender al Trono de la Omnisciencia cuando escuchó la voz de la Diosa Sharada. La Diosa le retó recalcando que no era suficiente si una persona era omnisciente, sino que también debía ser pura. No se podía decir que Shankara era puro debido a su estancia en el palacio del rey Amaruka.

A este desafío, el Acharya respondió que desde su nacimiento no había pecado con ese cuerpo suyo, y que lo que hizo con el otro cuerpo no afectaba al cuerpo que usaba en se momento. La voz de Sharada se quedó en silencio aceptando la explicación que Shankara había otorgado; de esta manera, el Acharya ascendió al Trono de la Omnisciencia, siendo ovacionado por la gente de allí. Las conchas celestiales estallaron, los timbales sonaron como el rugido de los océanos y llovieron flores para alabar a Sri Shankara.

El fin de la encarnación

Sri Shankara ascendió así al Sarvajna Peetham; este acto significa el triunfo de la doctrina del Advaita. Posteriormente, Sri Shankara se fue a Badrinath después de asignar y enviar a sus discipulos a Sringeri y a otros lugares. En Badrinath nuevamente predicó su doctrina a los seguidores de la escuela de Patanjali, los cuales aceptaron el Advaita verdaderamente como lo más relevante de los Vedas.

De esta forma, Shankara, aunque siendo el Avatar de Shiva, comenzó su vida como buscador de la verdad a manos de Govinda Bhagavatpada, se sumergió profundamente en los secretos de los Upanishads, recuperó la mina de oro del Advaita, escribió los grandes comentarios y otros tratados sobre el Advaita.

También compuso himnos sobre Shiva, Vishnu, Ganesha, Subrahmanya, Sharada, Saraswati, Lakshmi, Narasimha, incluyendo Shivananda Lahiri, Soundarya Lahiri; todo el tiempo permaneció como maestro hasta que cumplió los treinta y dos años de su vida. El Acharya luego fue a Kedara, la tierra sagrada de Shiva. La tradición nos dice que el Acharya desapareció de la vista en Kedarnath. Madhaviya Shankara Vijayam (Biografía de Shankara escrita por Madhava) retrata dicho incidente de una manera magnifica haciendo uso de un gran esplendor poético:

‘‘Un gran número de Rishis y Devas encabezados por Brahma se acercaron a Shankara para llevar el aspecto encarnado de Shiva de regreso a su estado prístino en Shivaloka (el lugar donde reside Shiva).

El toro divino Nandi (es la deidad guardiana de la puerta de Kailasa, la morada del Señor Shiva. Por lo general, se le representa como un toro y es de igual manera la montura de Shiva) vino y se paró frente a él.

Al ritmo del coro de los himnos dedicados a Shiva y a la lluvia de flores de Kalpaka, el gran Sannyasin que montaba en la espalda de Nandi con Brahma respaldándolo, se transformó en su forma real, el gran Shiva, y alcanzó su morada divina “.

El Genio de Sri Shankara

El genio versátil de Sri Shankara se destaca a través de las diferentes Vijayams (Biografías) del mismo. Sri Shankara visitó muchos lugares sagrados como Tiruvanaikkaval, Kanchipuram, Tirupati, Tiruchendur, etc., por medio de estas visitas, contribuyó a que estos templos se hicieran famosos gracias a los relatos de la vida de Sri Shankara que se narran en las Vijayams.

Una de las más grandes contribuciones que nos dejó Sri Shankara fue la estabilización del Sanatana Dharma, este último permanece y es considerado hoy en día como una marca de su descendencia divina. Mientras que los seguidores del Sanatana Dharma consideran a Sri Shankara como un alma realizada que descendió y/o encarnó para sostener el Dharma, Sri Shankara es considerado por todos como el más alto de los intelectuales que el mundo haya producido.

De hecho, Sri Shankara no solo fue un filósofo sino también un gran Bhakta (Practicante del Bhakti [devoción] Yoga). Sri Shankara fue el precursor de la adoración de varias deidades como Ganesha, Shiva, Shakti, Surya, Vishnu y Subrahmanya, todas estas deidades formando parte del mismo pedestal, apuntan hacia el Dios único, el Absoluto, el cual es adorado en diferentes formas.

Sus composiciones sobre las diferentes deidades son una excelencia poética que emociona al hombre común, tocando sus emociones y llevando al sadhaka (alguien que sigue una cierta sadhana, una práctica espiritual o una forma de vida, con el objetivo de lograr una determinada meta) hacia adelante paso a paso.

Shankara ha enfatizado que la liberación no puede ser obtenida excepto a través del Atma-Gnana (autoconocimiento). Las vías del yoga (Karma, Bhakti y Gnana) son pasos en la escalera para realizar el Atman, el summum bonum (bien supremo) de la vida humana. La rendición total a Dios como la culminación de Bhakti ha sido aceptada por Sri Shankara como un medio seguro de alcanzar la salvación, porque tal rendición encarna a Gnana.

En una oración a Vishnu, Sri Shankara dice:

Oh Señor, incluso después de darme cuenta de la Verdad, de que no hay una real diferencia entre el Jiva (un ser vivo o cualquier entidad imbuida de fuerza vital) y el Brahman, permíteme decir que: – Yo soy tuyo y no que Tu eres mío. Las olas pertenecen al océano, no el océano a las olas.

 
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