Durante el período védico temprano, los poetas védicos quedaron fascinados por el poder inspirador de poemas, de versos y de la música. Se refirieron a ellos con la raíz “dhi”, que evolucionó en dhyana (meditación), y el lenguaje utilizado para iniciar y ayudar a este proceso se manifestó como un mantra.
Para el período védico medio, (1000 a 500 a. C.), los mantras se derivaron de todas las composiciones védicas. Entre ellos se encontraban por ejemplo los versículos del Rigveda, el sáman (cantos musicales del Sáma Veda), el yajus (una fórmula murmurada del Yajur Veda), y el nigada (un yaju hablado en voz alta).
Durante el período de las Epopeyas hindúes y después de estas, los mantras se multiplicaron de muchas maneras y se diversificaron para satisfacer las necesidades y pasiones de varias escuelas del hinduismo.











































































































