Swami Gurú Devanand Saraswati Ji Maharaj

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Un Pequeño Esbozo de la Filosofía del Yogavashista – 1ra Parte

diciembre 23rd, 2021

El autor del Yogavasistha nos presenta las doctrinas que Ramacandra, el héroe del Ramayana, se supone le ha enseñado su preceptor Vasistha.   Ramacandra, cuando todavía era niño, comienza a reflexionar en la naturaleza de las cosas y las encuentra insatisfactorias, irracionales, transitorias e ilusorias.   Como consecuencia se sobrecoge de pesimismo.   El padre de Rama habiendo sido informado de la condición mental de su hijo, lo llama en presencia de Vasistha ante quién Rama se desahoga así: ¿De qué vale vivir aquí, cuando todos nosotros hemos nacido para morir?  La vida es momentánea y pronto pasa, es un muñeco en manos de la muerte.   Nuestra mente es tan inquieta que nunca encuentra reposo duradero en algo.   Nuestros deseos son insaciables y siempre salta de un objeto a otro.   El cuerpo es una morada de enfermedad y sufrimiento.   La niñez está  llena de carencias de fuerza y sabiduría.   La juventud, en sí misma evanescente, hace que nuestras mentes se contaminen.   En la juventud nos volvemos esclavos de la belleza de la mujer, que aparecen como encantadoras solamente por un breve lapso, pero pronto resultan destructivas para la salud y la felicidad.   No hay nadie a quien la ancianidad no lo sobrecoja.   Nuestra existencia es una mera falsedad.   Nuestros goces son la fuente de nuestros propios dolores, y nuestros deseos y ambiciones nos hacen alucinar en nuestra ruina.   Nuestros propios sentidos son nuestros enemigos.   El esplendor de todos los objetos es efímero.   Así pues, no hay nada en la vida en que un hombre sensato pueda encontrar solaz.

“Yo, por lo tanto, deseo saber si hay algún estado lograble  en la existencia que este por encima de los sufrimientos y pesares de la vida”.

Habiendo oído todo esto Vasistha comenzó por decirle a Ramacandra, que la felicidad verdadera y duradera que cada hombre busca no reside en las cosas de la tierra.   Los objetos de nuestro goce parecen placenteros sólo cuando tenemos deseo por ellos.   Pero hay un placer real, la alegría o felicidad que se siente cuando no hay deseo por ningún objeto en nuestra mente;   Esta es la dicha duradera que pertenece a la naturaleza misma de nuestro Ser, por la cual no tenemos que ir a ningún lugar fuera.   Es debido a la ignorancia del Ser y consecuentemente del falso conocimiento del mundo que sufrimos toda clase de dolor.

Pero sí hay una salida a esta visión equivocada, y consiste en la investigación correcta acerca de la naturaleza del Ser y el mundo.

Antes que uno comience a adquirir cualquier cosa, uno debe estar convencido de que el hecho de que el único factor determinante en cualquier logro es el propio esfuerzo.   Aquéllos que vanamente dependen del destino para conseguir los objetos deseados y así descuidan el esfuerzo propio, son sus propios enemigos.   Dependen de una cosa que no existe ni hace nada.   Porque el destino es una no-entidad.   Nuestro destino no es nada sino la inevitable consecuencia de nuestros esfuerzos ya logrados.

Acciones llevadas a cabo por nosotros en nuestras vidas anteriores determinan nuestro destino en la siguiente.   De modo que el así llamado destino puede ser fácilmente superado por nuestros propios esfuerzos presentes.   Porque, de las dos influencias, la presente es naturalmente superior a la pasada, porque el pasado ya ha sido determinado, pero el presente está aún en nuestro control.

Hay cuatro requisitos preliminares que un hombre deseoso de conocer el Ser debe tener con el fin de que pueda fácilmente tener éxito en sus esfuerzos, expresamente,  el Contentamiento, La Paz de Mente, la Asociación con los Sabios y la Investigación Racional.   De estos el último es lo más importante.   Porque, de ningún otro modo, uno llega directamente al conocimiento de la verdad más que a través de su propio pensamiento y experiencia.   De hecho, no hay ningún otro medio de conocer al Ser que nuestra propia intuición, sin lo cual no podemos tener concepción de ello.

El hecho del conocimiento según Vasistha presupone que detrás de la variedad y pluralidad de objetos percibidos en el mundo, hay una Unidad que todo lo comprende.   Todas las relaciones presuponen alguna identidad atrás de las cosas relacionadas.   Y el conocimiento, especialmente, puede tener como su objeto solamente aquello que es homogéneo con eso en su naturaleza.   Consecuentemente, todos los objetos junto con los sujetos que perciben, son modificaciones de una Conciencia todo – incluyente, Brahman.

El mundo objetivo es una manifestación de la mente.   Este es un sistema de ideas, un despliegue de la mente.   Todo es una criatura de la mente como lo son los objetos soñados.   Es evidente del hecho de que los Yoguis no experimentan nada de nada cuando ellos traen su mente al descanso.

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